La voz de su amo

la-voz-de-su-amoLa policía recibe órdenes y las cumple, pero la policía solo puede actuar conforme a la ley, se supone que ellos nos protegen de delincuentes, ladrones y gente de mal vivir, se supone que ellos mantienen en orden, incluso nos protegen de nosotros mismos cuando se nos va la pinza. La policía tiene un trabajo bien complicado y no demasiado bien pagado.

Pero, qué pasa cuando la policía obvia determinados aspectos de su propio código ético y empieza a ser usado como un instrumento armado del poder. Qué pasa cuando la policía se convierte en el arma de represión de los dirigentes, qué pasa cuando la policía hace caso a ordenes injustas. ¿Harán en España una ley de obediencia debida como sucedió en Argentina?

Creo que la policía española está empezando a traspasar cada día más la línea que separa la “protección y el mantenimiento del orden” y está pasando a la zona de “instrumento represivo”. Me parece que antes o después algo sucederá y ya la tendremos liada. Recuerdo las imágenes de Egipto con un ejército protegiendo a la población de la policía, casi se inicia una guerra civil. ¿Acabaremos viendo aquí algo parecido? Ojalá que no. Ojalá que los agentes de la policía entiendan que cuando usan la violencia para pegar a un ciudadano, o cuando identifican de forma arbitraria a un ciudadano, lo hacen única y exclusivamente para asustar, para amedrentar, para mostrar los dientes, que en realidad son los dientes de la cúpula de cleptócratas que hoy viven en Moncloa.

Nuestra policía se está convirtiendo, casi sin darse cuenta, en cómplices de los ladrones de la inmensa cueva de Alí Babá. Se están convirtiendo en una especie de Stasi, pero a la española. Controlemos a quienes piensan, controlemos a quienes actúan, eliminemos a quienes son conscientes de su existencia. Que lo del “pienso, luego existo” desaparezca. Enviaremos a los perros de la guerra para que todo vuelva al orden correcto, que es el que le interesa a Alí Babá y a sus 40 ladrones, aunque aquí deberíamos decir Alí Babá y los 100.000 ladrones (y me quedo corto).

Que la cordura se imponga y que los miembros de la policía tengan el valor de decir NO.

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Acerca de Daniel Comin

Trabajando para conseguir recuperar los derechos perdidos No siempre tengo razón, pero cuando la tengo, la tengo
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